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«Las Travesuras de un profesor»

Las fiestas con menores y mayores juntos, con consumo de alcohol, es una constante en nuestra ciudad. El viernes por la madrugada, cientos de personas fueron desalojadas por la policía de un reconocido local en pleno centro de la ciudad. Un docente del medio es el organizador de estos eventos. ¡Ay Dios mío!

Las fiestas clandestinas son moneda corriente en la ciudad de Frías. Fiestas donde abunda el alcohol y el desmadre. Fiestas en casas de «familias» donde muchos jóvenes tienen el «permiso» de los mayores para divertirse y tomar hasta la inconsciencia. Las invitaciones se hacen por redes sociales, muchas veces se «paga» una entrada y adentro sucede hasta lo impredecible.

Estas fiestas, en algunas ocasiones trascienden las puertas mismas de las casas de familias y se proyectan a lugares públicos, supuestamente «autorizados» y con estrictos controles por parte de los organizaores. Pero la realidad nos demuestra lo contrario.

En la ciudad de Frías, hace tiempo, las fiestas de carácter clandestino también se las realizan en lugares que están permitidos y habilitados para hacer esos tipos de encuentros. Por supuesto que ante las autoridades competentes hacen ver una cosa y adentro se hace otra.

Hay lugares en la ciudad de Frías donde la presencia de menores en locales bailables nocturnos contradicen con lo señalado por leyes provinciales y ordenanzas municipales.

Si la ordenanza municipal indica que la «matinée» con la presencia de menores está permitido hasta las 3 de la madrugada, ¿porqué los organizadores hacen caso omiso y permiten el ingreso y la permanencia de menores después de  este horario?

Si el expendio o venta de alcohol está prohibido para los menores, en cualquier horario y lugar (ley nacional, provincial y ordenanza municipal), ¿porqué los menores pueden tomar alcohol en una fiesta en donde no debería hacerlo bajo ninguna circunstancias?

Pero nos centremos en los organizadores de estas fiestas, o mejor dicho en un «Party Planner».

Es común desde hace tiempo, las fiestas temáticas, en un reconocido lugar de alquiler de fiestas de la ciudad, donde un «organizador de eventos» o «Event planner» realiza convocatorias (invitaciones) para sus fiestas donde la presencia de menores es habitual.

Los menores son «atraídos» por el «Party Planner» para asistir a estas fiestas y en el local es común el encuentro con personas mayores, hombres y mujeres, que comparten sin ningún problema la noche con los adolescentes.

Hay fiestas donde los mismos adolescentes son llamados a permanacer (porque la fiesta temática de esa noche así lo dispone) sin la remera o camisa y mostrarse semi desnudos mientras el público los aclama (menores y mayores) para que bailen y desfilen en una improvisada pasarela. En otros casos, las adolescentes son «invitadas» a quedarse con el torso también semidesnudo y en ropa interior para el festejo de todos los asistentes. Los jóvenes acceden. Los padres también, porque es imposible que no lo sepan, ya que a las pocas horas, la redes sociales se inundan de imágenes de menores prácticamente desnudos y sin ningún pudor.

Ahora bien, en todos estos shows nocturnos, aparece otro gran responsable: el «Party Planner». Este organizador de «fiestitas» en la ciudad de Frías es un persona mayor, es un reconocido hombre que tiene un trato con los adolescentes y jóvenes, es un reconocido docente, quien sin mediar las consecuencias -o tal vez amparado en alguna cuestión de privilegios- es el amo y señor de las fiestas donde los menores se desnudan, toman alcohol, donde los menores interactúan con los mayores en un mismo espacio. Esta persona mayor es la que «encandila» a los invitados para asistir a sus fiestas, y los chicos, como si estuvieran hipnotizados, acuden al llamado de «Érebo» (dios de la noche de la mitología griega) y los padres de los mismos, embebidos por la magia de Morfeo, se mantienen en su letargo profundo, inmenso, sin atinar a poder hacer algo.

El jueves pasado, estudiantes secundarios, que estuvieron haciendo la previa para entrar a esa «fiesta» intentaron ingresar pero no pudieron porque la capacidad del lugar no lo permitía. Casi todos menores de edad. Ver nota en: http://www.friasdiario.com.ar/policia-desalojo-una-fiesta-donde-la-capacidad-de-los-asistentes-superaba-lo-permitido/

Cualquier persona que acceda al Facebook del «Party Planner» verá imágenes de menores que «conviven» con mayores en una sola fiesta, alcohol de por medio, y abrazados con «Érebo» muestran que son impunes a cualquier norma o ley de convivencia.

Alguien dirá: «Pero son fiestas familiares, está permitida la presencia de menores y mayores todos juntos y la venta de alcohol, como en un festival folclórico, por ejemplo». No! no son fiestas familiares, los menores compran y consumen alcohol, los organizadores son responsables de todo lo que suceda.

¡Ay! menores que asisten a la fiesta del querido docente, en un lugar donde no pueden estar los mayores.

¡Ay! padres que celebran las fotos de sus hijos menores y tomando alcohol cuando se publican en la redes sociales.

¡Ay! los padres que no saben el verdadero sentido de estas fiestas, que el organizador busca sólo réditos económicos (que no esta mal ni tampoco prohibido) y le interesa muy poco la integridad de sus «invitados».

¡Ay! de lo mayores que asisten a estas fiestas, y mezclándose con los adolescentes buscan quién sabe qué cosas de los menores.

¡Ay! señor docente que se aprovecha de adolescentes, de menores, para «santificar» una fiesta privada.

¡Ay! de algunos colegios de la ciudad que «celebran» lo realizado por los docentes que lejos de infundir respeto, se «mezclan» con menores como si fueran compañeros de curso.

¡Ay! de las personas mayores que debemos cuidar a nuestro hijos pero sin embargo, es más importante que disfruten de una fiesta nocturna con mayores, los cuales por la edad, hasta pueden ser nuestros hijos, pero lejos de ello parecen que algunos de ellos disfrutan sentirse jóvenes al lado de los adolescentes.

¡Ay! no poder hacer algo más como padres para que los chicos si tengan su fiestas, sus salidas, su diversión, pero en un ambiente sano y sin la presencia de mayores en el mismo lugar.

¡Ay! cuánto dolores de cabeza tendrán luego de leer estas líneas…

¡Ay! Dios mío!

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