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Editorial: El municipio de Frías como equilibrista

De cómo hacer obras sin recursos.

16/09/2019.- Sin la explicación prolongada de cómo funciona la estructura de acción de la municipalidad, podemos resumir que mucho de ello depende de la entrada en cuestión de impuestos.

Estos recursos genuinos sirven para nutrir al municipio de la coparticipación y de allí, sostener los servicios elementales (alumbrado público, agua potable, limpieza y recolección de residuos) y las nuevas obras de refacción, marcado y alumbrado de calles, así como el mantenimiento de la estructura de luminarias y su reposición.

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Ahora

El problema surge al comprender que la morosidad toca las cimas del 80% (obviando el aumento de los pagos), que lo recaudado es menor que lo rigurosamente básico y los problemas macroeconómicos vuelven cada foco, pintura o bolsa de cemento más difícil de adquirir.

De modo que la suba sostenida de precios y la poca participación en los impuestos se combina tristemente, haciendo del municipio un hacedor casi artesanal de infraestructura.

A pesar de los avances en los aspectos viales, las campañas de tránsito, la concientización y la regularidad en los controles, sumado a las calles en constante mantenimiento junto al plan estratégico de cuidado ambiental y ahorrativo con las luminarias LED, es más que imperativo comprender que nuestra relación exigencia-cumplimiento con el municipio radica en esto. Por momentos hasta es claramente comprensible la insistencia y las facilidades de pago para hacer volver a la ciudadanía al régimen de pago de impuestos y al cuidado de lo que se ha hecho.

 

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Aquí empieza el arte de equilibrio del municipio y la escasez de recursos. El sólo hecho de hacer frente a una problemática de crisis pone a los municipios en un sitio vulnerable, y aunque existe la ayuda provincial constante, como parte del apoyo esencial para la nueva infraestructura de una ciudad en crecimiento no sólo precisamos cuidar lo conseguido, sino recurrir a la comprensión de la necesidad de los impuestos y los grados de exigencia.

Por ello,  y como parte activa, debemos recurrir no sólo a un cumplimiento básico, sino y por sobre todo, adherirnos al compromiso del cuidado de cada obra, calle o luminaria. Siempre recordando el equilibrio de finanzas que el municipio tiene que cumplir con miles de ingenios para conseguir cada una de esas pequeñas cosas o, aún más, las acciones mayúsculas como la instalación masiva de focos LED en un ámbito de problemas económicos nacionales que no ha hecho más que deteriorar la calidad de vida.

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